lunes, 14 de febrero de 2011

AMAR ES DAR CONTENTO A QUIEN SE AMA MÁS ALLÁ DE LO QUE PUEDEN EXIGIR LOS SENTIDOS O LA CONVENIENCIA

Hace unas semanas leía el primer volumen de cuatro tomos, de una obra llamada EL HOMBRE DIOS, escrito por María Valtorta, dónde la autora cuenta cada visión que tuvo previo y durante la vida de Jesús, desde su nacimiento y sus años de vida publica. En Internet pueden encontrar mas de la autora. Y yo quise poner este fragmento de la obra muy acorde a este día de San Valentín. No sin antes felicitar y mandarte un abrazo tu que lees esto y eres mi amigo(a).14 de febrero de 2011.

AMAR ES DAR CONTENTO A QUIEN SE AMA MÁS ALLÁ DE LO QUE PUEDEN EXIGIR LOS SENTIDOS O LA CONVENIENCIA

Dice María:

“no voy a decir mucho, por que mis palabras son ya una enseñanza. Sin embargo llamo la atención de las casadas sobre un punto.

Muchos matrimonios se convierten en separaciones por culpa de las mujeres, que no poseen ese amor que es todo: bondad, compasión, consuelo para con el marido. Sobre el marido pesa el sufrimiento físico que pesa sobre la mujer, pero pesan todas las preocupaciones morales. Necesidad de trabajo, decisiones que tomar, responsabilidad ante los poderes establecidos y deberes para con la propia familia. . . ¡ oh ¡ ¡cuántas cosas pesan sobre el marido! Y ¡ qué necesidad tiene de consuelo! Pues bien: el egoísmo es tal que el marido cansado, sin fuerzas, humillado, preocupado, la esposa le añade el peso de inútiles y algunas veces injustos reproches. Y todo porque es una egoísta. No ama.

Amar no significa satisfacerse a sí mismo bien se refiera a los sentidos, bien a algo útil. Amar significa dar contento a quien se ama, más allá de lo que pueden exigir los sentidos o la conveniencia , concediendo a su corazón la ayuda de que tiene necesidad para poder tener siempre abiertas las alas en los cielos de la esperanza y la paz.

Quiero llamar también la atención sobre el siguiente punto: ya hablé de él, pero vuelvo a insistir. Es el que se refiere a la confianza en Dios. La confianza resume en si las virtudes teologales. Quien la tiene, es señal de que tiene fe. Quien la tiene, señal es de que espera. Quien la posee, señal es de que ama. Cuando uno ama, espera, cree en alguien, tiene confianza. De otro modo no se puede. Dios es merecedor de esta confianza nuestra. Si la damos a los pobres hombres capaces de fallar ¿por qué debe negarse a Dios que jamás falla?

La confianza es también humildad. El soberbio dice: “ Yo lo hago por mí mismo. No me fío de este por que es incapaz, mentiroso, orgulloso. . .” El humilde dice: confío ¿ por qué no debo confiar? ¿ por qué debo pensar que soy mejor que él?” Y con mayor razón dice de Dios: “ ¿ por qué debo desconfiar de El que es bueno? ¿ por qué debo pensar que sea yo capaz de hacerlo por mi mismo?” Dios se entrega al humilde, pero se aleja del que es soberbio.

La confianza es también obediencia. Dios ama al obediente. La obediencia es señal por la que nos reconocemos hijos suyos y reconocemos a Dios como padre. Y un padre no puede si no amar cuando es un verdadero padre. Dios es para nosotros un verdadero Padre y un Padre perfecto.

El tercer punto que quiero que meditéis es el siguiente. Y siempre se apoya sobre la confianza. Cualquier cosa que suceda, no puede suceder si Dios no la permite. ¿Eres por ventura poderoso? Si es así, es porque Dios lo ha permitido. ¿Eres acaso súbdito? Lo eres por que Dios lo permitió.

Trata, pues, ¡ oh poderoso! De no convertir tu poder para tu mal. Siempre sería “tu mal” aun cuando al principio parezca que es un mal de los demás. Porque si Dios permite, no permite más allá dela medida, y si tu pisas más allá de la señal, El castiga, te reduce a polvo. Trata, pues ¡oh, tú que eres súbdito! De convertir tu estado en un imán que atraiga sobre ti la protección celestial. No maldigas jamás. Déjaselo a Dios. A El, que es Señor de todo, toca bendecir y maldecir lo que creó.

Quédate en paz.”


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